Entre bambalinas

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En esta página, cuento algunas de las historias que motivaron las decisiones más importantes de mi vida y mi carrera. Para proteger la privacidad de mi familia, amigos y compañeros de trabajo, mis relatos se centran principalmente en mi propio recorrido y mis «aventuras» profesionales.

El comienzo de un ciclo

Empecé a escribir poemas, canciones y relatos cortos cuando tenía unos doce años. Participar en concursos literarios, de dibujo y de canciones era para mí una forma de conseguir dinero, libros, discos y viajes. También trabajé de camarero en bares y recogí fruta en campos interminables, pero sin duda prefería escribir y dibujar, actividades que me hacían sudar mucho menos.

En 1979 participé en un concurso internacional sobre los derechos del niño. ¿El premio? Los autores y autoras de las obras seleccionadas fueron invitados a participar en el Primer Congreso Internacional internacional sobre los derechos del niño.

Esta carta me comunicaba que había sido seleccionada e invitada a unirme a 300 niños de 45 países para participar en un congreso infantil en Madrid. Mi recorrido personal y profesional deben mucho a aquella increíble experiencia.

Cogí el avión por primera vez y pasé una semana fantástica debatiendo, jugando y descubriendo Madrid con niños y niñas de muchos países europeos y latinoamericanos. Hablamos de los derechos que más tarde se consagrarían en la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño, adoptada en 1989.

Cuando el beso te transforma en rana

La primera vez que coincidí con su majestad el rey Felipe VI, él era príncipe, yo tenía catorce años y era más alta que él. Ocurrió en el Primer Congreso Internacional de la Infancia, en 1979. Mi madre me había «aconsejado» que me pusiera una falda horrible para la audiencia con la familia real y yo le hice caso. Por alguna extraña razón, acabé entregándole al príncipe la medalla del Congreso. ¿El resultado? Besé al príncipe y me convertí en rana. Me vi tan horrorosa con aquella falda que no cogí ninguna de las fotos que nos ofrecieron de aquel momento, algo que he lamentado toda mi vida… Nada ha cambiado mucho. La última vez que coincidí con el Rey me sentí rana de nuevo. Y sigo escondiéndome en las fotos de grupo…

Las causas justas

Cuando terminé mis estudios de Derecho en 1989, mi sueño era seguir formándome en el extranjero, pero no tenía medios para financiarlo. Por eso decidí abrir mi propio bufete con una amiga. Pagué la matrícula del colegio de abogados con el premio de un concurso literario e hice mucho trabajo benévolo defendiendo a víctimas de violencia doméstica, objetores de conciencia y personas socialmente excluidas. En aquella época, no existía la escuela de práctica jurídica. Convertirme en abogada sin ninguna ayuda fue la decisión más valiente que he tomado nunca… Y me fue francamente bien.

Dinero bajo las piedras

El dinero llegó, efectivamente, de fuentes inesperadas… En 1992, participé en un programa de televisión muy popular y divertido llamado «Juegos de niños». El reto consistía en formar equipo con un famoso y, a partir de las descripciones que hacían los niños (de personas, por ejemplo), adivinar a quién se referían. Disfruté muchísimo de la experiencia y me llevé a casa un montón de pesetas :). Gracias a esos ingresos, pude mudarme a Estrasburgo para formarme en derechos humanos y derecho medioambiental…

En Français, svp!

Cuando me mudé a Estrasburgo para continuar mis estudios, tuve que enfrentarme a un «petit problème»: ¡mi conocimiento nulo del francés! Para que me admitieran en la universidad, tuve que pasar una entrevista con uno de los profesores. Con la ayuda de mi novio alemán, me aprendí de memoria unas cuantas frases en francés, ¡y eso bastó!: De alguna manera conseguí comenzar tres años de estudios enriquecedores en derecho francés, europeo y medioambiental. Estas son mis notas sobre la jurisprudencia de la UE… Tengo memoria visual…

Contando ballenas

Cuando era adolescente, me involucré en el activismo por la protección de la naturaleza. Tras cursar un máster en Derecho Ambiental en Estrasburgo, me ofrecí como voluntaria para ayudar a los investigadores a recopilar datos y a las ONG a defender lo que en 1993 se convirtió en el santuario marino PELAGOS en el Mediterráneo. Pasé muchas, muchas horas navegando, buscando los soplos de las ballenas en el azul infinito. Mi recompensa fueron las ballenas saltando, jugando, alimentándose, buceando y… haciendo sus necesidades a nuestro alrededor 🙂 

La llamada de Estrasburgo

Decidida a convertirme en abogada especializada en derechos humanos, realicé unas prácticas de tres meses en el Consejo de Europa, en la Dirección de Medio Ambiente y Autoridades Locales. Después me fui de luna de miel a Canadá, donde recorrí unos 10 000 km con la mochila a cuestas (¡viajando en autobús!). Durante mi estancia en la Isla del Príncipe Eduardo, tuve que llamar al Consejo de Europa para una entrevista de trabajo a las 4 de la madrugada desde la cabina telefónica del camping (que funcionaba con monedas)… Me ofrecieron el puesto y, al día siguiente, cenamos langosta en lugar de nuestro habitual menú de maíz y patatas. Dos meses después, me convertí en funcionaria del Consejo de Europa.

Construir Europa para y con los niños

Cuando fue elegida vicesecretaria general del Consejo de Europa en 2002, la increíble e imparable Maud de Boer-Buquicchio me pidió que propusiera medidas para reforzar la protección de los derechos del niño. Mi propuesta fue diseñar un nuevo tipo de programa cuyo objetivo sería integrar los derechos del niño en todas las políticas del Consejo de Europa, logrando que toda la Organización trabajara en equipo y obtuviera resultados extraordinarios. El programa «Construir una Europa para y con los niños», se puso en marcha en 2006 y sigue cumpliendo sus promesas…

No más cachetes

Lanzamos esta valiente campaña en 2008 con el apoyo pro bono de Saatchi & Saatchi Londres. Probablemente fue la primera campaña del Consejo de Europa con un mensaje problemático para muchos países. Nos dio muchos quebraderos de cabeza, pero tuvo un enorme impacto, incluyendo la aprobación de nuevas leyes para prohibir el castigo corporal y el fomento de una crianza positiva en más de 20 países. Los castigos físicos y humillantes están hoy prohibidos en 35 de los 46 países miembros del Consejo de Europa ¡El vídeo de la campaña es una obra maestra!

Hablemos del silencio

Desde la adopción en 2007 de su Convenio sobre la protección de los niños contra la explotación y el abuso sexuales, el Consejo de Europa ha redoblado sus esfuerzos para romper el silencio en torno a esta lacra y movilizar apoyo para su prevención, la protección de sus víctimas y la lucha contra la impunidad. Todavía recuerdo a un jefe de Estado diciendo: «No necesitamos este tratado porque en nuestro país queremos mucho a los niños». Algunos años después, este país ratificó el Convenio y mejoró la protección de su infancia.

Esta foto fue tomada en una gran Conferencia sobre la Dignidad Infantil celebrada en Roma en 2018. El viaje desde la negación del abuso hasta una acción eficaz y concertada contra el mismo aún no ha llegado a su fin…

Kiko al rescate

Cuando empezamos a trabajar en la prevención del abuso sexual infantil, nos dimos cuenta de que faltaban orientaciones y materiales para que los adultos – cuidadores pudieran abordar este tema con los niños más pequeños. Así fue como nació un simpático personaje llamado Kiko, en forma de cuento para antes de dormir y de videoclip, gracias al trabajo creativo pro bono de GREY Ámsterdam. En él se habla de contactos y secretos buenos y malos, de confiar en uno mismo y de entornos seguros.

Es divertido, y niños y niñas de todo el mundo lo han adoptado: hacen marionetas, obras de teatro, concursos de dibujo… Se utiliza tanto en las escuelas como en casa e incluye una guía para adultos, un manual de formación para formadores y mucho más. Por desgracia, un país decidió no promocionarlo porque no sabían si Kiko era un niño o una niña…

Abuso fuera de juego

Video Campaña Start to Talk

En 2017, impulsé la campaña «Start to Talk» para poner fin al abuso sexual de niños y niñas en el deporte, un tema muy delicado que las organizaciones deportivas no querían o no sabían cómo abordar. Reunimos a las autoridades públicas, las organizaciones deportivas y los expertos en derechos del niño, y conseguimos generar un efecto bola de nieve.

La eficaz campaña de marca y el vídeo se desarrollaron gracias al talento y al apoyo desinteresado de Pieter Hemels, director ejecutivo de futureproof (ftrprf). Esto inspiró a muchos países y organizaciones deportivas a invertir en la protección de la infancia. El Programa FIFA Guardians es un magnífico ejemplo a seguir. 

Encuentros inolvidables

A lo largo de los años he conocido a muchas figuras destacadas y «celebridades», entre ellas algunos líderes históricos. En su mayoría fueron encuentros breves en los que había que respetar un estricto protocolo, pero conocer a Mijaíl Gorbachov y a Stéphane Hessel fue un gran privilegio. Los admiraba por su inteligencia y su valentía; me encantaba su humildad y su amabilidad. Ambos firmaron para apoyar nuestra campaña contra el castigo físico. Y lo mismo hicieron muchos otros, entre ellos el Rey Felipe VI, la Reina Silvia, Fanny Ardant y toda la plantilla del Real Madrid, mientras que otras figuras públicas no la respaldaron alegando que «la opinión pública no estaba preparada». Pero cuando se trata de cuestiones de derechos humanos, quienes están en el poder deberían liderar y no seguir, ¿no?

El día que me quieras

Cuando conocí al hombre que más tarde se convertiría en mi marido, él daba clases de tango argentino en Toulouse y tenía una pareja de baile. Me di cuenta de que tenía dos opciones: aprender a bailar, o aceptar verlo compartir esa pasión con otra mujer (!!). Cuando nos mudamos a Estrasburgo, dimos clases de tango en la universidad para pagarnos los estudios. También fundamos la asociación Tango Argentoratum y organizamos «milongas» todas las semanas en una preciosa cafetería de estilo Art Nouveau. Y sí: así llegó el tango argentino a Estrasburgo…